BIOMARCADORES EN LA ENFERMEDAD DE ALZHEIMER: UNA REVISIÓN SISTEMÁTICA SOBRE LAS VÍAS HACIA EL DIAGNÓSTICO TEMPRANO
DOI:
https://doi.org/10.31692/2764-3433.v5i1.301Palabras clave:
enfermedad de alzheimer; Biomarcadores; Diagnóstico Temprano.Resumen
Introducción: La enfermedad de Alzheimer (EA) es una condición neurodegenerativa progresiva que inicialmente se manifiesta como un deterioro cognitivo leve. Sus síntomas reflejan una atrofia cerebral causada por la acumulación de placas de beta-amiloide (Aβ) y ovillos de proteínas, lo que provoca la muerte neuronal. Objetivo: Analizar biomarcadores para el diagnóstico de la enfermedad de Alzheimer y describir métodos de recolección. Material y Métodos: Se consultaron las bases de datos PUBMED y SCOPUS mediante los descriptores (“Enfermedad de Alzheimer”) AND (“marcadores bioquímicos”) AND (“enfermedad neurodegenerativa”) AND (“Biomarcadores”). Los criterios de inclusión fueron artículos publicados entre 2019 y 2024, con título y resumen relevante al tema, que analizaran marcadores bioquímicos para el diagnóstico de EA. Se excluyeron duplicados, reseñas, capítulos de libros y artículos fuera del alcance. Resultados: Luego de aplicar los criterios de inclusión, se seleccionaron 6 artículos de un total de 65. El año de mayor prevalencia fue 2019 entre los estudios (n=3). 5 artículos coinciden en que los biomarcadores más relevantes son la disminución de Aβ42 y el aumento de la proteína tau en el líquido cefalorraquídeo (LCR) y 1 artículo no aborda estos hallazgos. Además, 5 artículos proponen nuevos marcadores bioquímicos. Discusión: La identificación de biomarcadores de la EA es fundamental para el diagnóstico precoz y el tratamiento de la enfermedad. Las más utilizadas son la proteína Aβ y tau. La reducción de Aβ42 y el aumento de tau total (T-tau) y tau fosforilada (P-tau) en el LCR se consideran el perfil típico de la EA. La disminución de Aβ42 refleja la acumulación de placas amiloides en el cerebro, mientras que el aumento de T-tau y P-tau está relacionado con la neurodegeneración. Sin embargo, el análisis de estas proteínas requiere la recolección de LCR, un procedimiento invasivo que implica punción lumbar. En cambio, se están estudiando marcadores no invasivos, como la cadena ligera de neurofilamentos (NfL), que cuenta con análisis de plasma. Los niveles elevados de NfL en plasma son indicativos de neurodegeneración y son útiles en la detección de EA. Otra novedad para los biomarcadores son los fragmentos peptídicos de proteínas como el fibrinógeno y la glicoproteína 2-HS. De manera similar, los marcadores genéticos, como las variantes del gen de la presenilina, se asocian con la EA de aparición temprana, mientras que la apolipoproteína E4 es un indicador de predisposición a la EA de aparición tardía. Conclusión: Por lo tanto, incluso con avances, el uso clínico de biomarcadores aún enfrenta desafíos. Aβ y tau son ampliamente aceptados, pero los métodos invasivos limitan su aplicación. Los nuevos métodos de marcadores sanguíneos, como el NfL, ayudan en el diagnóstico de la EA al ofrecer alternativas menos invasivas.
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